Plástico grueso, robusto y duradero. Adaptado para un uso intensivo. Nuestros juegos de arena son parte de un círculo virtuoso: todo comienza con el cultivo controlado de caña de azúcar, que absorbe CO2 y produce oxígeno. Los desechos del cultivo se transforman en etanol, un carburante de origen vegetal. Y porque todo se transforma, el etanol sirve para producir un polietileno respetuoso con el medio ambiente. Nuestros juegos de arena son 100 % reciclables y su fabricación ha generado una baja emisión de gases de efecto invernadero.