Los materiales Montessori constituyen ayudas para el desarrollo de los niños y su función principal es permitirles explorar el mundo, captarlo y construirse a sí mismos. Las actividades se dividen en cuatro áreas materiales: vida práctica, sensorial, lenguaje y matemáticas. El material proporciona al niño un control de los errores visibles y tangibles para permitir la autocorrección: el niño puede valorar por sí mismo si ha realizado una actividad correctamente. Al autocorregirse, se vuelve independiente, puede repetir la actividad a su propio ritmo y desarrolla gradualmente su capacidad de concentración. Este material así permite al niño pasar de lo simple a lo complejo, de lo concreto a lo abstracto, sin tener que depender de la evaluación del educador.