El acero inoxidable resiste las caídas, la corrosión y las altas temperaturas. Superficie higiénica y no porosa. Mantiene los alimentos a la temperatura adecuada durante más tiempo. No altera ni retiene los sabores. Sin sustancias nocivas. Apilable. La vajilla de acero inoxidable no coge los olores ni las bacterias. No da ningún sabor a los alimentos sólidos o líquidos.